
En una línea de producción de prendas de alta velocidad, un error de un segundo en el proceso de curado no es algo teórico. Se manifiesta como tinta húmeda, telas que no cumplen con las especificaciones, y metros de material desperdiciado. En esa realidad, el control del temporizador de la lámpara UV no es algo “agradable de tener”, sino algo esencial: es el elemento que garantiza que la potencia de la lámpara se ajuste a la velocidad de impresión, permitiendo así un curado eficaz, shot tras shot.
Lo que realmente importa El control del temporizador gestiona la secuencia de encendido, el tiempo de permanencia de la lámpara y el proceso de apagado. Esto es lo que hace que la entrega de energía sea consistente: siempre se obtiene el mismo resultado, cada vez. Se combina esto con una lámpara de vapor de mercurio estable y un reflector recubierto de dicróico, para mantener la emisión espectral en 365 nm, con una intensidad lumínica suficiente para cumplir con la densidad de energía requerida por la tinta durante el tiempo de permanencia de la lámpara. El temporizador asegura una repetibilidad del ±1% del intervalo establecido, de modo que la profundidad de curado sea constante, sin fluctuaciones.
Por eso, el curado de segundo nivel es la única forma práctica de aumentar la productividad en la producción de prendas. Con el temporizador controlando todo, el sistema está listo en cada momento. Sin retrasos, sin impresiones defectuosas, sin problemas de calidad. Además, se ahorra energía, ya que la lámpara no funciona a plena potencia entre impresiones. También se prolonga la vida útil de la lámpara al reducir las horas innecesarias de funcionamiento.
Algunos detalles importantes para que todo funcione bien: El control del temporizador debe comunicarse adecuadamente con el controlador de la impresora y con el balasto de la lámpara: voltaje, conectores y protocolo de señales deben estar alineados. Además, el hardware también es importante: hay que mantener la carcasa de la lámpara limpia, los reflectores alineados y la ventana de cuarzo libre de acumulación de tinta. De lo contrario, la emisión espectral se desvía y la consistencia del curado se ve afectada.
Es necesario realizar una rutina de calibración con un radiómetro para verificar la intensidad lumínica y confirmar que el curado se haya realizado correctamente sobre el sustrato, especialmente cuando se cambian las formulaciones de tinta o las densidades de impresión.